Yo no se por qué te pienso
Yo no se por qué no te olvido
Tampoco se qué sigo haciendo
Por qué de escribir eres mi motivo.
No odio tu mirada, esa tan dulce que me enamoraba
No odio tu sonrisa, la que con facilidad te robaba
No odio tu voz, la que tiernamente me arruyaba
No odio tu esencia, porque era eso lo que de ti más me gustaba.
No puedo odiarte por mas que intente
No puedes odiar lo que una vez te hizo feliz
Y quizá ni siquiera he intentado odiarte
Pues nada bello debería ser arrancado de raíz.
Te pienso y te pienso, de noche y de día
¿qué estarás haciendo hoy?
¿cómo te trata la vida?
¿también me piensas como lo hago yo?