El miedo, tan dueño de mi, tan sediento de mi alma.
Quisiera que se fuera, no volverle a ver.
Envenena mi carne, envenena mi corazón.
¿Acaso estaré ya tan podrida?
¿Acaso la peste a destrozado mi interior?
Miénteme, dime que no es así;
dime que estoy bien, dime que así debe ser.
Y cuando me encuentre inconsciente, canta para mi,
cuando ya no quiera continuar, canta para mi,
cuando me vaya de aquí, canta para mí;
pues yo te escucharé, donde quiera que esté.
No hay comentarios:
Publicar un comentario